Locales

Los ladrones fueron por una tele y las pruebas comprometen a una joven

Son cinco las personas detenidas además de un menor de 14 años implicado.

La investigación por el crimen de Antonio “Pinchi” Montiel (65) sigue afianzando la hipótesis de un robo que terminó de la peor manera cuando el jubilado salió a enfrentar a los intrusos en su vivienda e intentó defender lo suyo. Y esos agresores serían sus propios vecinos. 
En la tarde de ayer se confirmó que son cinco las personas detenidas, además de un menor de 14 años implicado, que fue capturado pero regresó a su vivienda y está bajo resguardo de su padres. Los demás involucrados son dos chicas de 18 años -en principio eran tres- y tres jóvenes de entre 22 y 23. 
Según detallaron fuentes consultadas por este medio, los implicados viven en un radio de tres cuadras de la casa de la víctima, ubicada en la manzana 59 del barrio San Isidro de Posadas. Es decir que muy probablemente todos alguna vez se cruzaron por el vecindario y hasta compartieron momentos. 
Las detenciones estuvieron a cargo de la Dirección de Homicidios, cuyos pesquisas pudieron establecer que un grupo de al menos siete chicos se había juntado a consumir bebidas alcohólicas en una vivienda cercana a la de la víctima el miércoles. Y allí, entrada la madrugada del día siguiente, se planificó entrar a la casa de Montiel, que residía solo. 
Los implicados hasta el momento fueron identificados como Claudio “Pochón” L. (23),  Rubén P. (22), Brian Q. (22), Soledad  “Porteña” M. (18) y Ayelén O. (18). La Justicia deberá determinar ahora los roles de cada uno en el cruento hecho, aunque se especula que fueron cuatro los que ingresaron a la vivienda. Si bien ninguna posibilidad puede ser descartada aún, se cree que el menor sería uno de los que no ingresó a la casa.
También se realizaron varios allanamientos ordenados por las autoridades del Juzgado de Instrucción Dos, a cargo actualmente del magistrado Fernando Verón por subrogancia. 
En la casa de Ayelén dieron con varias prendas con manchas que serían de sangre, mientras que en la vivienda de Porteña incautaron una mochila que en su interior tenía un machete de 44 centímetros con mango de plástico perteneciente a la víctima, el cual también presentaba manchas que podrían ser de sangre.
Sobre el botín sustraído en casa del jubilado, si bien es cierto que había cobrado su jubilación, los ladrones buscaban el televisor de 24 pulgadas que tenía en el living para poder venderlo. El aparato fue hallado en una casa del vecindario y se confirmó que había sido vendido por Ayelén, quien por el momento aparece como las más comprometida junto a Pochón. 

El crimen
Montiel fue hallado en living-comedor de su casa, sobre un charco de sangre. Se cree que en principio estaba durmiendo en su habitación, pero cuando escuchó ruidos se levantó a ver qué pasaba. Tomó un machete que tenía a mano, aunque al parecer no  llegó a ocuparlo. 
Se habría topado con sus asesinos en la puerta de su casa, intentó defenderse pero no pudo. Ayer los profesionales de la Morgue del Poder Judicial le practicaron la autopsia correspondiente, en la que se determinó que falleció a causa de la pérdida de sangre, que llenó su tórax. Eso indica que agonizó en el lugar.
“El día anterior vinimos con mi señora -hija de la víctima-, estuvimos con él hasta casi la noche y antes de irnos nos invitó para almorzar este mediodía -por el jueves-. Dijo que iba a hacer un asado. Estaba contento, por eso le dijimos que sí y nos fuimos a casa, en la chacra 181”, contó ese día a El Territorio Jorge Acuña, yerno del hombre asesinado. 
“Cuando regresamos encontramos raro que el portón estaba llaveado. No había señales de mi suegro y más nos llamó la atención. Con ese panorama di vuelta la manzana hasta la casa de su hermana, le dije eso y juntos regresamos. Salté la reja, me acerqué y estaba la puerta entreabierta. Ni bien me asomé ya noté que estaba su cuerpo en un charco de sangre. Tenía un corte en el cuello, pobrecito, se ve que lo judearon mucho antes de matarlo y que él se defendió como pudo”, agregó.  
En el lugar trabajaron los efectivos de la Comisaría Decimoquinta, quienes fueron los primeros en acudir al llamado de los familiares e hicieron los trabajos de rigor profesionales de la Dirección de Criminalística. El cuerpo del hombre fue entregado a sus familiares para la correspondiente inhumación.

Mala Iluminación y pocas denuncias, los problemas

El Territorio ayer se comunicó con Juan Cabrera, de la comisión vecinal de San Isidro, quien expresó su tristeza por la muerte de Montiel. También relató los problemas de seguridad del lugar, haciendo hincapié en que todos los días escucha sobre diferentes hurtos o robos de distinta modalidad. “Todos tenemos familia y lo peor que nos puede pasar es vivir algo así, tenemos miedo por la inseguridad”, señaló al ser consultado por lo que se le pasó por la cabeza al enterarse del cruento hecho. Agregó que “el tema de la inseguridad acá es más porque no tenemos luz, no hay alumbrado público y nadie se hace cargo. Tampoco los vecinos se animan a denunciar cuando ven un hecho ilícito porque tiene miedo de involucrarse”. “Acá de 20 manzanas, quince están sin luz y entonces obvio que los delincuentes se acovachan en la oscuridad para ver qué pasa. En las oportunidades que yo he llamado a la comisaría del barrio, siempre vinieron y siempre tuvimos una buena respuesta”, relató. “La delincuencia hay en todos lados y el barrio San Isidro no es la excepción. Estamos trabajando para que esto se termine, pero es algo que no tiene fin. Acá se junta gente de otros barrios, que vienen y roban, se van y no sabemos de donde son”, describió.

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