Locales
Alerta por acosador suelto en Posadas: ya habÃa acorralado a una joven
Los casos denunciados son dos, pero podrÃan ser más.
Alertada por la publicación de PRIMERA EDICIÓN del pasado 23 de marzo sobre un pedófilo suelto en los colectivos, una joven denunció que le pasó algo similar. El modus operandi del sujeto fue el mismo: escribir en un papel frases para seducir a su potencial vÃctima y dejar también un número de celular.
Los casos denunciados son dos, pero podrÃan ser más. Lo cierto es que ese acosadorsigue suelto por Posadas y trabaja solo a dos cuadras del colegio al que asiste la menor.
El primer caso conocido ocurrió hace unos dÃas, cuando una niña de doce años contó que un hombre la quiso seducir a bordo de un colectivo. En aquella oportunidad, esa nena habÃa tomado el ómnibus para ir a la escuela. Al llegar a la parada que se encuentra en Buenos Aires casi BolÃvar, un hombre le arrojó sobre su falda un papel con la siguiente leyenda: “EstarÃa para regalarte unos cuantos besosâ€.
En esa misiva figuraba además el número de teléfono celular del acosador, con la intención que después lo contactara. El sujeto se bajó, la niña leyó el papel y quedó presa del pánico, por lo cual esperó varias cuadras para bajarse y luego correr hacia la escuela a contárselo a la maestra.
Esa descripción de los hechos fue la que leyó Paola, una joven universitaria de 21 años que entendió que podÃa ser la misma persona que la habÃa acosado a ella meses atrás. Entonces revivió el terror y, en diálogo con este Diario, relató las tres veces que se topó con el sujeto.
La primera vez que tuvo contacto con esa persona, se encontraba con una amiga en la parada de colectivos de Buenos Aires y Sarmiento. Él pasó muy cerca de ellas y les entregó un papel justo antes que subieran al colectivo. Una vez arriba del ómnibus, lo leyeron pero no le dieron importancia.
La segunda vez, ella se encontraba en la parada de Buenos Aires y Santiago del Estero. Se subió a la lÃnea 3 y se sentó en la última fila de asientos. Tres paradas más adelante, subió el hombre y se sentó al lado de ella. El colectivo ya estaba lleno, por lo que no le pareció extraño que la pierna de él se tocara con la suya. Cuando estaban llegando a la esquina de Urquiza y Aguado, el hombre se bajó, no sin antes tocarle el muslo y arrojarle un papel en su regazo.
La joven automáticamente relacionó esa acción con la que le tocó vivir dÃas antes con su amiga. Cuando llegó a su casa le comentó a sus padres pero le dijeron que si hacÃa una denuncia la PolicÃa no le iba hacer caso por un simple papel.
Dos semanas después, Paola estaba en la parada con su amiga y vieron llegar al joven. Ya lo tenÃan identificado como un acosador. Como era de noche y ya muy tarde, ella subió igual al ómnibus sabiendo que él también iba subirse. Durante el viaje él le echaba miradas de a ratos hasta que llegó el momento de bajarse. En Jauretche casi Alem, Paola se bajó por la puerta de adelante del colectivo para evitar cruzarse con él. Caminó rápidamente pero la siguió. Para que no supiera donde vivÃa, ella cruzó delante de su casa y siguió hasta un negocio. Su madre, que la vio pasar, supo que algo raro pasaba. La siguió.
Paola se metió en el local se escondió detrás de una góndola. El acosador entró detrás de ella y cuando la quiso tomar de los hombros, ella se asustó y gritó. Su madre, que ya estaba en la puerta del negocio, empezó a increpar al muchacho. “Qué te pasa atrevido, acaso no tenés hermana ni madreâ€. “Yo solo entré a comprar jabónâ€, le respondió. “Además ella me mira muchoâ€. “Por supuesto que te va mirar para saber qué es lo que le querés hacer, esta es la tercera vez que la molestas. Vas a ir presoâ€, le advirtió la madre.
Al acosador pareció no importarle y se alejó del lugar. Esa noche, la vestimenta que llevaba les llamó la atención. Era un chomba con el logo de la Municipalidad de Posadas. La madre se encargó de averiguar en qué sector trabaja el acosador. A través de conocidos en esa dependencia, supieron que esa persona ya habÃa tenido episodios de acoso similares en su trabajo. Lo habÃan desplazado, pero por contactos sindicales lo volvieron a reincorporar, pero en otro sector.
Paola hizo la denuncia en la comisarÃa seccional Decimosegunda. Allà le advirtieron que con los datos aportados era difÃcil que se pudiera hacer algo. Al dÃa siguiente y ya con sus propias averiguaciones, identificó con nombre y apellido al acosador, por lo que amplió la denuncia en la ComisarÃa de la Mujer. Se instruye ahora una causa en el Juzgado de Instrucción 3 de Posadas, SecretarÃa 2.
