Ataque en El Palomar: No caminan solas de noche y evitan las calles desoladas
Tras el fin de semana en el que ocurrió el brutal ataque a la estudiante universitario en el barrio El Palomar de Posadas, conmocionó a la c
El episodio, por sus caracterÃsticas, generó conmoción en la comunidad pero afectó de sobremanera a la comunidad universitaria. Es que muchas chicas alquilan en el barrio
El Palomar y, a medida que pasan las horas y se van conociendo detalles del caso, caen en la cuenta de que podrÃan haber sido ellas las vÃctimas.
El panorama se vuelve más oscuro al no haber detenidos, lo que quiere decir que los criminales caminan por las calles libremente, asà como el abusador y asesino de LucÃa Maidana (23), que hace poco se determinó es el mismo que violó a otras dos estudiantes.
Tanta preocupación se convirtió en acciones preventivas y
cambios de rutina. Es decir, las chicas ya no caminan solas, evitan las calles
desoladas y, en lo posible, tratan de no salir de noche. “Es una forma de
cuidarnos. Ya lo venÃamos haciendo desde hace mucho pero, claramente, es hora
de ser mucho más cuidadosas y extremar la atención para poder caminar por el
barrioâ€, manifestó Belén, estudiante a punto de recibirse de profesora que vive
sobre la calle España.
Muchos de sus allegados o compañeras de facultad sufrieron en carne propia el
accionar de los delincuentes. Robos, arrebatos y hasta acoso en la vÃa pública
hizo que el miedo se convierta en una constante en su vidas.
“Si tengo que tomar el colectivo o comprar algo, paso por el lugar donde
atacaron a la chica y es una zona despoblada y oscura. Enterarme de lo que pasó
me dejó con mucho miedo. No solo a mi sino a compañeras con las que siempre
transitamos el barrioâ€, explicó.
En ese contexto, Belén reconoció tener compañeras a las cuales le han “amenazado de muerte y robado sus carteras o celulares, como también otras que fueron perseguidas, acosadas. Son hombres que merodean la zona y se esconden en los baldÃos aprovechando la poca iluminaciónâ€.
Ese panorama de inseguridad -según la estudiante- obligó a un cambio de habito. “Si es de noche siempre vamos en grupo, desviamos las cuadras oscuras y se hizo muy común el estar comunicadas en todo momento a través de mensajes, cuando sale o cuando llega a donde tiene que ir. Nos asustamos si se demora el mensaje en llegar o entregarse. Vivimos con miedo, es una realidad muy fea la que estamos pasando las mujeresâ€.
