Locales

Sobrevivió en el monte comiendo pescado por temor a ser linchado por los vecinos

Tiene 28 años y es compañero de Gilberto Díaz (28), asesinado a golpes por un grupo que los consideraba delincuentes.

La espesa vegetación le sirvió de refugio ante la furia popular. Y los peces del arroyo Paraíso fueron su sustento durante los cinco días que duró la odisea. 


Rodeado, golpeado y cansado, ayer por la tarde finalmente fue encontrado por la Policía el joven que sobrevivió al ataque de un grupo de vecinos que resolvió hacer “justicia por mano propia” en El Soberbio, principal testigo del crimen de Gilberto Díaz (28), a quien los autores acusaban por numerosos robos.

Osmar (28), el superviviente -salió con vida de aquella agresión fatal y de seis noches en la inmensidad del monte- fue clave para confirmar lo que los detectives sospechaban: minutos después de que declarara, cinco vecinos del Paraje Capibara, donde todo sucedió, terminaron detenidos bajo sospechas de asesinar a Díaz y acordar un “pacto de silencio” para que el caso terminara impune.

Tal como PRIMERA?EDICIÓN?relató en exclusiva, la historia comenzó a gestarse el último sábado a las 22, cuando al menos diez vecinos de la zona armados con machetes, escopetas y rifles irrumpieron en la vivienda donde Díaz y Osmar compartían la noche.

La turba iracunda acusaba al dúo de perpetrar innumerables robos en la zona y sembrar el temor, por ejemplo, mediante amenazas y disparos de arma de fuego en medio de la madrugada.
Todo apunta a que los vecinos resolvieron hacer “justicia por mano propia”. Atacaron a golpes a los dos jóvenes, los sacaron y prendieron fuego el inmueble. Afuera, mientras la casa ardía en llamas, terminaron lo que habían empezado.

Díaz fue hallado moribundo por sus familiares. Falleció el último miércoles por la tarde en el Hospital SAMIC de Oberá a causa de las lesiones que sufrió. Osmar, en tanto, logró escapar con vida, aunque también herido. Antes de buscar el anonimato, corrió hasta la casa de los padres de Díaz y relató lo que había sucedido.

Efectivos de la comisaría de El Soberbio y de la Unidad Regional VIII de San Vicente iniciaron una investigación encomendada por el magistrado Gerardo Casco, titular del Juzgado de Instrucción 3, pero chocaron con el silencio de propios y ajenos en Paraje Capibara. Osmar era el único que podía aclarar lo que había sucedido. Pero Osmar, a esa altura, era un fantasma.

Confirmó las sospechas
El deceso de Díaz confirmó la gravedad de los hechos y derivó en un extenso operativo por parte de la Policía provincial en un campo de acción distante nada más y nada menos que a 40 kilómetros de la zona urbana de El Soberbio.

Una serie de indicios llevó a los investigadores hasta un campamento rural emplazado a la vera del arroyo Paraíso, en un sector donde el verde domina el paisaje.?Allí fue encontrado?Osmar, quien no ofreció ningún tipo de resistencia: el trajinar y las heridas no le permitieron otra opción.

El joven enseguida pidió agua y alimentos. Allí relató que estuvo oculto en el monte por temor a que la cacería de los vecinos alcanzara sus pasos. Contó, además, que siguió el curso de agua y que se alimentó en base a peces que logró atrapar en ese lugar.

Por orden de Casco, los efectivos le tomaron declaración testimonial a Osmar, quien presentaba múltiples contusiones y cortes en todo el cuerpo. Relató entonces el trasfondo del crimen de Díaz y confirmó que la víctima fatal fue linchada por un grupo de habitantes de Paraje Capibara cansados de los robos. Apuntó entonces a “Tito”?(28), “Pidiño”?(30), “Chesi”?(39), “Maniño”?(48) y “Pichi”?(30).

Efectivos policiales no tardaron en irrumpir en distintas viviendas de Paraje Capibara y los alrededores. Los cinco mencionados por Osmar terminaron ayer detenidos y en las próximas horas serán indagados por la Justicia provincial, justamente, acusados de haber actuado en lugar de la misma.

Comentarios

¡Sin comentarios aún!

Se el primero en comentar este artículo.
Volver arriba