“Me engañó, me tuvo encerrada 5 horas y me hizo lo que quisoâ€
Sus ojos claros se nublaron de lágrimas al recordar el horror que padeció durante largas horas a manos de un sujeto que consideraba su amigo
El 25 de enero, denunció que fue sometida sexualmente por un sujeto de su misma edad, compañero del centro de jubilados de la ciudad de Oberá al que asiste, aunque el acusado permanecÃa en libertad.
Cebado por la impunidad que creÃa asegurada, en los dÃas posteriores, Ramón M. (70) se dedicó a amenazar a su vÃctima. La llamó por teléfono y pasó varias veces frente a su casa, tratando de intimidarla.
“Primero me decÃa que soy una llorona, que le perdone si me lastimó. Pero después me amenazó y me dijo que me iba hacer lo que él querÃa otra vez. Yo soy sola y tengo mucho miedo de salir, pero tomé coraje y el martes volvà a la PolicÃa y denuncié que me seguÃa molestandoâ€, relató la septuagenaria.
Ayer, revivió las horas de terror que sufrió en la vivienda del depravado, ubicada sobre calle Gualeguay de esta localidad, con datos que ya constan en la Justicia.
Al momento de la entrevista, la vÃctima aún no habÃa sido notificada de la detención del acusado, procedimiento que se concretó el miércoles por disposición del Juzgado de Instrucción Uno.
En consecuencia, Ramón M. fue examinado por el médico policial y quedó alojado en una celda de la comisarÃa de la localidad de San MartÃn. En tanto, en busca de elementos que avalen la denuncia, serÃa inminente el allanamiento de la vivienda donde se habrÃa producido el hecho.
Pesadilla real
La vÃctima es viuda desde hace diez años y tiene tres hijos mayores de edad, pero reside sola, circunstancia que habrÃa sido aprovechada por el pervertido.
El hecho se registró el 6 de enero y todo comenzó alrededor de las 9.30, cuando la señora se encontraba en la vereda de su casa con intención de dirigirse hasta la parada del colectivo urbano. Por problemas de salud utiliza un bastón y no puede caminar mucho, aclaró.
Fue entonces que observó que un auto claro se detuvo y descendió el acusado, a quien conocÃa del centro de jubilados. Además, en un par de ocasiones le hizo trabajos de costura.
“Yo no sabÃa que tenÃa un auto, porque antes tenÃa una moto. Me preguntó dónde iba y le dije al centro. Ahà me dijo que me llevaba, que no le costaba nada porque tenÃa que ir para ese lado. Nunca me imaginé la pesadilla que se venÃaâ€, lamentó con una mueca de dolor.
Ya en camino, el sujeto le manifestó que tenÃa que regresar a su casa porque se habÃa olvidado algo y, de paso, podÃan tomar unos mates, a lo cual la mujer accedió, ya que tenÃa tiempo de sobra y hasta el momento no sospechaba nada.
Pero apenas llegaron al domicilio de calle Gualeguay notó algo que la preocupó: “Al entrar puso candado en el portón, llaveó la puerta y me dijo: 'De acá no vas a salir'. Me engañó, me tuvo encerrada más de cinco horas y me hizo lo que quisoâ€.
Sorprendida, asustada y sin saber qué hacer, le pidió un poco de agua, ante lo cual el agresor respondió con prontitud.
“Me dio algo que tenÃa en una botellita arriba del aparador. Ya tenÃa eso preparado. Tomé y me quedé dormida, como anestesiada. En un momento me desperté mareada y sentÃa… sentÃa que me pinchaba la vaginaâ€, dijo con la voz temblorosa.
Fuente: El Territorio
