Cinco desayunos para arrancar con más energÃa los dÃas en cuarentena
Los hábitos alimenticios fueron de las primeras costumbres con las que barrió el confinamiento.
Ese primer momento del dÃa que para muchos era una sucesión de corridas desde la puerta de casa hasta la oficina, la escuela de los chicos o la facultad, ahora se ha convertido en una prolongada mañana que, en numerosos casos, roza el mediodÃa. Y esos desayunos a la ligera, con un café por la mitad, una barra de cereal en el kiosco o unos mates con tostaditas en el escritorio, devinieron en suculentos banquetes donde las grasas, los hidratos de carbono y los azúcares​ se adueñaron de la mesa.
Porque al aislamiento, la falta de actividad y el exceso de responsabilidades compactadas durante semanas enteras entre las mismas paredes hay que canalizarlo con algo, y la comida, esa que produce saciedad y satisface a la ansiedad suele ser lo primero que tenemos a mano. Los permanentes ataques a la heladera, a las alacenas y demás compartimentos en donde se suelen almacenar alimentos​ son un punto neurálgico de la vida familiar. Ya sea por estar aburridos, ansiosos, tristes o con ganas de hacer algo, comer suele ser una forma de sobrellevar el tiempo.Si a eso se le suma, además, una ingesta desordenada desde la mañana, tendremos un dÃa repleto de opciones nocivas para la salud que luego, además, generarán angustia por el mal comer y remordimientos y malestar general hacia uno mismo. Sin mencionar las afecciones que podrÃan gestarse o empeorar como el colesterol, la diabetes y la obesidad​", refieren desde el equipo de Nutrición de DIM Centros de Salud.
