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El Salón Quincho Tacuarí suma su voz al reclamo por la actualización del Código de Nocturnidad en Posadas

El debate en torno al Código de Nocturnidad en la capital misionera volvió a tomar fuerza tras el firme reclamo de productores y organizadores de eventos locales.

El Salón Quincho Tacuarí suma su voz al reclamo por la actualización del Código de Nocturnidad en Posadas

El debate en torno al Código de Nocturnidad en la capital misionera volvió a tomar fuerza tras el firme reclamo de productores y organizadores de eventos locales.

Desde el Salón Quincho Tacuarí, junto a diversos referentes del rubro, coinciden en la urgente necesidad de modernizar una normativa municipal que rige desde 2006 y que, según afirman, ha quedado desfasada frente a los hábitos de entretenimiento actuales.

Entre los ejes centrales del pedido dirigidos al Concejo Deliberante, el sector solicita tres medidas clave: la extensión del horario de cierre hasta las 6:30, la regulación y habilitación legal de los afters y la revisión de los límites a la venta de bebidas alcohólicas en ciertas celebraciones.

Un impacto que va más allá de las discotecas

Desde el sector organizador explicaron que las limitaciones vigentes no perjudican únicamente a los boliches nocturnos, sino a toda una cadena de valor de eventos en Posadas que moviliza la economía local, genera mano de obra y tributa en la ciudad.

El reclamo principal apunta a adecuar los límites de funcionamiento a la realidad actual. Quienes impulsan la iniciativa destacan que permitir la apertura hasta las 6:30 y legalizar los eventos posteriores al cierre habitual no solo responde a una demanda social, sino que también busca frenar el avance de la nocturnidad informal.

"Las restricciones horarias llevan a parte del público a fiestas clandestinas, donde no hay controles, seguridad ni atención médica", advirtieron, remarcando la desventaja restrictiva para los salones y locales que afrontan los costos de habilitación, seguros y exigencias legales frente a la competencia informal.

Regulación e integración tributaria de los eventos extendidos

Desde la industria sostienen que la continuidad de la jornada nocturna es una realidad ineludible que, al no contar con un marco regulatorio, inevitablemente se desplaza hacia la clandestinidad. Al realizarse en espacios no autorizados, estos encuentros prescinden de habilitación municipal, presencia policial, cobertura médica y seguros de responsabilidad civil, requerimientos con los que los salones establecidos sí cumplen rigurosamente.

En este sentido, los referentes del sector enfatizan que estas dinámicas deben ser desestigmatizadas e integradas al circuito formal. La propuesta consiste en brindarles un marco normativo claro para que puedan operar con las mismas exigencias de seguridad, tributar impuestos y funcionar dentro de la legalidad que se le requiere a cualquier otro evento en la ciudad.

Recepciones y la venta de alcohol

Otro de los puntos fuertemente cuestionados es la prohibición absoluta de expender alcohol en determinadas recepciones graduadas, aun cuando la totalidad o mayoría de los presentes sean personas mayores de edad. Se considera que esta norma no se adapta a las dinámicas organizativas modernas.

A la espera de una solución legislativa

Este conjunto de pedidos no es nuevo; lleva años en discusión sin obtener una respuesta definitiva. Con el respaldo de múltiples productores y espacios de eventos como el Salón Quincho Tacuarí, se solicita formalmente que el Concejo Deliberante trate una actualización integral del código.

Como alternativa de transición, los organizadores proponen la creación de permisos temporales para fechas especiales, permitiendo que determinados festejos operen bajo parámetros previamente acordados y seguros.

El objetivo final es garantizar que la vida nocturna y los eventos de la ciudad se desarrollen dentro de un entorno seguro, controlado y 100% legal.

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