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Honor y Gloria: El relato de Oscar de la Cruz, el hombre detrás de los cañones en Malvinas

A 44 años de la gesta, el veterano correntino compartió su experiencia en el frente de batalla, el rigor del clima isleño y la lucha que continúa en la vida civil.

Honor y Gloria: El relato de Oscar de la Cruz, el hombre detrás de los cañones en Malvinas

A 44 años de la gesta, el veterano correntino compartió su experiencia en el frente de batalla, el rigor del clima isleño y la lucha que continúa en la vida civil.

En una entrevista profundamente conmovedora, Oscar de la Cruz, integrante del Grupo de Artillería 3 con asiento en Paso de los Libres, relató su paso por las Islas Malvinas durante el conflicto de 1982. Lo que comenzó como un servicio militar obligatorio (la "Colimba") para un joven de 19 años, se transformó en una experiencia que marcaría su vida y la de su familia para siempre.

Del Litoral al frío extremo de las islas

De la Cruz, perteneciente a la clase 1962, ya era un "soldado viejo" con un año de instrucción cuando estalló el conflicto. Recordó con crudeza el impacto de llegar a las islas el 13 de abril y enfrentarse a un clima hostil para el que ningún litoraleño está preparado: "Lo primero que sentimos fue el cambio de clima. Frío seco, mucho frío... y lluvia todo el tiempo".

A pesar de la falta de experiencia en combate real, Oscar destacó la disciplina y el compromiso de su unidad. Como parte de la Batería de Tiro C, operó los cañones Oto Melara de 105 mm, piezas de artillería italiana que el Ejército Argentino acababa de estrenar ese año.

"Nos ganaron por cansancio"

El bautismo de fuego de su unidad ocurrió el 27 de abril, pero fue a partir del 1 de mayo cuando el asedio se volvió incesante. De la Cruz explicó que la estrategia británica no fue solo de fuerza, sino de desgaste psicológico: "Nos ganaron por cansancio... sabían los horarios en que descansábamos o nos alimentábamos, y en esos horarios bombardeaban para que no comas ni duermas".

Uno de los momentos más vibrantes del relato fue la mención al "Sapucay". Según el veterano, cada disparo de la artillería argentina era celebrado con el característico grito correntino, una marca de identidad y coraje que incluso fue reconocida por superiores como el entonces Teniente Coronel Balza.

La capitulación y el regreso invisible

Tras 64 días en las islas, llegó la capitulación el 14 de junio. El regreso al continente se produjo en el buque británico Canberra hasta Puerto Madryn. De la Cruz recordó con amargura cómo, tras la guerra, hubo intentos de "desmalvinizar" y ocultar a los soldados: "Trataron de escondernos... otros nos echaban la culpa de la derrota".

El presente: La lucha que no termina

Hoy, Oscar prefiere que no lo llamen "excombatiente", sino Veterano de Guerra, porque considera que la lucha sigue vigente a través de la memoria y la educación. Dedica gran parte de su tiempo a dar charlas en escuelas secundarias para transmitir valores y amor a la patria a las nuevas generaciones.

Sobre las secuelas, fue tajante: "La herida que tenemos los veteranos es psíquica. El síndrome postraumático de guerra nunca se trató adecuadamente en el país. Para él, el sostén fundamental ha sido su familia, quienes hoy atesoran como reliquias sus guantes de combate encuadrados, un símbolo del sacrificio realizado en el suelo malvinense.

Mira la entrevista completa aquí:

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