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Peligra el empleo en la mayor empresa avícola del país: suspensiones, atrasos salariales y posible cierre

La compañía Granja Tres Arroyos (GTA) —la mayor productora de pollos de la Argentina— atraviesa una grave situación económica que pone en alerta a toda la cadena avícola nacional.

Peligra el empleo en la mayor empresa avícola del país: suspensiones, atrasos salariales y posible cierre

La compañía Granja Tres Arroyos (GTA) —la mayor productora de pollos de la Argentina— atraviesa una grave situación económica que pone en alerta a toda la cadena avícola nacional.

A pesar de contar con una producción de alrededor de 700 000 pollos diarios, equivalente al 20 % del total nacional, y de exportar cerca del 25 % de su volumen a unos 67 países, la empresa se encuentra operando bajo un procedimiento preventivo de crisis (PPC). Tres Arroyos posee plantas en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires.


Entre los factores que explican esta situación figuran la pérdida del mercado chino tras la aparición de la gripe aviar en 2023, que implicó una caída de exportaciones por US$ 160 millones, y una fuerte caída del consumo interno.

Medidas drásticas y alto riesgo laboral

En este contexto, GTA negocia el cierre parcial de plantas y la reasignación de trabajadores. Una de las industrias vinculadas —el frigorífico “Súper” en Entre Ríos— tiene prevista su paralización, lo que deja la estabilidad laboral de cientos de personas en juego.


Los sindicatos notifican atrasos en los salarios y en algunos casos sólo parte de la remuneración fue pagada. “La empresa no está en crisis real; busca mano de obra más barata y tercerización”, denunció uno de los representantes gremiales.

Exportaciones y caída de mercado

La crisis de GTA se da en un momento en el que la producción avícola argentina retrocedió un 2,3 % interanual, lo cual agrava la presión sobre una empresa que ya viene registrando menores ingresos.


La falta de acceso al mercado chino —clave para la exportación argentina— y un dólar poco competitivo fueron mencionados como causas centrales de esta pérdida de competitividad.

Impacto en el sector y posibles efectos en cadena

La situación de GTA supone un “termómetro” para el sector avícola argentino: si uno de los grandes actores entra en crisis, los proveedores de insumos, los frigoríficos, la logística y los pequeños productores también quedan expuestos. Desde la cámara del sector avisan que sin una intervención estatal —como subsidios o alivios impositivos— podrían multiplicarse las restructuraciones y cierres de plantas.

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